|
ARTURO TRUJILLO - Diario de Avisos
Dicen los expertos en economía que es una verdad incontrovertible que la fortaleza del tejido social hace que la sociedad sea más prospera. Y añaden que para poder alcanzar esa fortaleza no hay nada mejor que aplicar ese conocido refrán popular de "la unión hace la fuerza". Sobre todo en estas fechas en las que la globalización se ha impuesto en todos los órdenes de la vida, incluidos los sectores económicos, y ese refrán adquiere mayor vigencia. Y es que, por lógica, las uniones son muy necesarias. No sólo para poder hacer frente a cualquier circunstancia negativa que pudiese producir esa globalización, sino también, y yo diría que sobre todo, para compartir ideas, valores y objetivos comunes concretos y específicos. Traigo esto a colación porque creo que en el ámbito de las organizaciones intermedias de la sociedad, concretamente a nivel local, es de justicia reconocer la labor reivindicativa que viene realizando, con mucha eficiencia, la Federación Provincial de Empresarios de la Construcción (Fepeco). Justamente una unión que trabaja en defensa de los intereses de un sector que ha sido clave para la economía española y canaria durante el último decenio y que, como consecuencia de la burbuja inmobiliaria, terminó explotando y llevándose la peor parte de esta crisis económica que padecemos.
A pesar de que el número de parados en el sector de la construcción, durante el mes de mayo pasado, bajó en 525 personas, los cimientos de la construcción en Canarias siguen bastante débiles. La crisis económica que, por cierto, fue anunciada públicamente por primera vez en estas islas en el mes de agosto de 2007, precisamente por la Federación Provincial de Empresarios de la Construcción (Fepeco), sigue azotando sin piedad a este sector que lucha por levantar la estructura de su recuperación. El recorte presupuestario en obras públicas en Canarias, que ha sido mucho mayor al registrado en el resto del país, junto con la disminución del precio de la vivienda libre en las Islas, han sido dos de las causas que han provocado este panorama realmente desalentador en un sector tan esencial para la recuperación económica de las islas. En este sentido, desde Fepeco, tanto su presidente, Antonio Plasencia, como su director gerente, Óscar Izquierdo, han reivindicado, una y otra vez, la necesidad de promover nuevos proyectos de rehabilitación de viviendas e infraestructuras, así como el que se desatasque de una vez buena parte de la inversión ya aprobada y que aún permanece en el dique seco debido, fundamentalmente, a la lenta maquinaria burocrática de la Administración. Es exactamente lo que les ocurre en estos momentos a varios empresarios de la construcción, que continúan esperando la resolución de las subvenciones previstas por el Ministerio de la Vivienda para la urbanización de suelo que posibilite la construcción de varios cientos de Viviendas de Protección Oficial (VPO) para alquiler. Y es que la agilidad administrativa, junto con las dificultades de la recuperación de crédito para la disposición de capital por parte de las empresas, continúan siendo las dos barreras principales para que este sector comience a despegar.
No cabe duda que las organizaciones patronales y sindicales juegan un papel importante en la vertebración social y, por tanto, en la organización de la sociedad civil. Desde este punto de vista, el papel que juega Fepeco como organización patronal para la defensa de los intereses generales y profesionales del sector de la construcción en nuestra provincia, es muy importante. No puede olvidársenos que se trata de una de las organizaciones empresariales pioneras en Canarias -ya ha cumplido 33 años-, que en algunas ocasiones ha tenido que luchar sola en defensa de las inversiones en infraestructuras en nuestras islas, como así ha sucedido con el cierre del anillo insular, con la segunda pista del Reina Sofía y con el puerto de Granadilla, entre otras. Y más recientemente, y como indiqué anteriormente, por el restablecimiento del crédito, la aprobación de los planes generales municipales y la agilidad en la gestión de las licencias de obras. Actuaciones esenciales para que el tejido empresarial de la construcción mejore sus expectativas y despeje cuanto antes buena parte de las incertidumbres que lo han arrastrado a un clima de pesimismo
Y es precisamente en estos momentos de incertidumbre económica cuando se hace más necesario recordar que el empresario de la construcción crea empleo y riqueza social. El presidente de Fepeco, Antonio Plasencia, consciente de esta circunstancia, ha dicho en algunas ocasiones que es necesario imprimir velocidad a las medidas de estímulo a la inversión y al crecimiento de la actividad productiva en el Archipiélago, así como que, de esta crisis, sólo se saldrá a través de la construcción. Y parece que algo de razón tiene cuando muchas de las propuestas que ha presentado la organización que preside, destinadas al relanzamiento de la actividad de la construcción y, de paso, como ayuda al control del déficit público, han sido recogidas por los gobiernos central y autonómico. Pero el éxito de Fepeco también debe visionarse desde el punto de vista del asesoramiento que presta a sus empresas, así como por su responsabilidad en la prevención de riesgos laborales. Algo que ha servido, de manera significativa, para rebajar la siniestralidad laboral en esta provincia.
Creo que este sector, que siempre ha ejercido una notable influencia sobre los ciclos económicos -buena parte del crecimiento económico de España durante la década de los 90 se le debe a él- volverá a desempeñar un papel clave en el proceso de crecimiento y desarrollo de ese país, así como en la composición del PIB y en la generación de empleo.
|